
La
estructura del establecimiento es la de una típica
fonda catalana de finales del s. XIX, dedicada al
cambio de animales de tiro de los carruajes. El comedor
actual era la antigua cuadra, y todavía se conserva
el abrevadero y el pesebre originales. Al lado se
encontraba el comedor de los trajineros, el café del
pueblo y el comedor de los señores, que estaba situado
al lado de la cocina para garantizar un servicio adecuado.
Al principio, los trajineros dormían en la cuadra,
sobre un lecho de paja; posteriormente se construyeron
unas habitaciones en las que dormían las criadas,
y más adelante otras para los huéspedes. Los primeros
huéspedes fueron maestros destinados al pueblo y que
carecían de un lugar donde comer y dormir; otros huéspedes
pioneros fueron los músicos que venían para las fiestas:
Sant Vicenç, fiesta menor, o Sant Prim y Felicià,
fiesta mayor. Posteriormente se construyeron unas
habitaciones que con el paso de los años se fueron
reformando, incluyendo baño y calefacción. La última
reforma data del 1 de julio de 1995, quedando el hotel
con 5 habitaciones individuales y 22 habitaciones
dobles equipadas con baño, calefacción, teléfono y
TV, y algunas con aire acondicionado.Las habitaciones
de la primera planta son las que ya existían cuando
el hotel abrió como Fonda. Más pequeñas que las de
la segunda planta, mantienen el aire característico
de principios del s. XX, pero con las comodidades
que pide el cliente del siglo XXI.